Desde las “catacumbas digitales”

Administrador Evangelización Digital, Formación, Galilea_AFM

En este periodo de excepción obligado por la presencia del coronavirus “COVID-19”, estamos leyendo y escuchando mucho en torno a la necesidad de instalar “modificaciones” y de reiniciarnos en nuestros hábitos de relación diaria y de comunicación por medios digitales… Y no son pocas las personas que, en este escenario de emergencia, lo están haciendo con prisas.

El título de este artículo nos lo ha inspirado la carta “Esperanza en modo catacumba” que el obispo auxiliar de Madrid, José Cobo, envió el pasado día 15 de marzo. En esta llamaba -dentro de la responsabilidad y la obediencia sanitaria- a ser creativos e imaginar nuevas formas de estar cerca, presentes y de ser mejores “prójimos” de los más necesitados, en todos los sentidos…

En un artículo publicado mucho antes de la crisis del COVID-19, Juan Martínez (Director de Desarrollo de Talento y Personas en atSistemas) escribía: “Es frecuente que cuando pasamos por un bache echamos de menos a personas que nos echen una mano. Entonces escribimos correos, conectamos por las redes, pedimos ayuda, a personas que se preguntan cuándo fue la última vez que les preguntamos cómo están, qué es de su vida…”. Pues bien, sabemos que en los primeros días de este periodo de aislamiento obligatorio, el volumen de tráfico de datos y de contenidos por Internet se multiplicó en todos los sentidos. Y es que las personas comenzamos a buscar otras formas de satisfacer la necesidad de contacto con los demás.

Redes Sociales en Internet: ¿espejo del corazón?

En esa vorágine inicial, también hemos podido ver y leer contenidos buenos y malos, útiles e inútiles, verdaderos y falsos, honestos y perversos… Porque, como nos señala la psicología, las situaciones de tensión nos colocan en nuestro máximo nivel de incompetencia.

A estas alturas tenemos evidencias suficientes de que la ignorancia y el miedo atizan un fuego destructivo que la tecnología digital permite expandir a mayor velocidad que por canales tradicionales. Sin embargo, como ya hemos comentado en otras publicaciones, las redes sociales tecnológicas e Internet no son responsables de lo que llevamos en el corazón y dejamos salir por la boca o a través de nuestros teclados; aquí podemos recordar lo que se nos dice con claridad en Mt. 15-11.

Redes Sociales en Internet: ¿Espejo del corazón?

Es claro que para poder vivir y convivir en Internet no sólo necesitamos formación técnica, sino desarrollo emocional y profunda experiencia espiritual; hemos de desarrollar -entre otras cosas- la autoconciencia, la autorregulación… la empatía; hablamos de claves humanas para sanear nuestro corazón y para poder acoger a los corazones sufrientes también a través de las pantallas.

Catacumbas digitales: Internet como refugio

Si nos sigues en este blog, sabes que desde hace años ofrecemos ideas, reflexiones y píldoras formativas sobre la realidad de Internet entendido como espacio de vida y como lugar para desarrollar nuestra vocación cristiana evangelizadora. Desde hace años os hemos ido sugiriendo la toma de conciencia y el acercamiento tranquilo para conocer el mundo digital en Internet y explorar juntos vuestras formas personales o comunitarias de mostrar cómo vivimos, como conversamos o como opinamos quienes somos seguidores de Jesús y adoptamos a María de Nazaret como modelo…

Por nuestra posición en la Familia Marianista, Galilea_AFM durante los primeros días de las semanas de confinamiento hemos sido asesores y testigos en diferentes iniciativas que tenían como objetivo buscar y activar canales o medios técnicos que facilitaran el diálogo y el encuentro de fe. Así y a modo de “catacumbas digitales” en las que nos hemos tenido que refugiar hemos visto, por ejemplo, experiencias de videoconferencias para catequesis de jóvenes o de reuniones de comunidades de adultos, el uso de la “nube” para seguir compartiendo la reflexión y la formación comunitaria, hemos sabido de reorientaciones en las formas y estilos de presencia cristiana a través de Facebook o, lo que ha sido más publicitado, que algunas parroquias han ofrecido la participación en la eucaristía diaria, tanto en directo como en diferido o la inauguración de canales audiovisuales abiertos en comunidades religiosas y colegios…

Para algunas personas, Evangelizar en el tiempo del COVID-19 se ha convertido o puede convertirse en el paso para la toma de conciencia de que la red ha dejado de ser una actividad para otros o algo fuera de lugar o, quizá, cosas de la gente joven…

En el siglo XXI la red está tan presente en todos los campos de actividad y del conocimiento que TODO pasa por ella, lo que quiere decir que, tanto el Evangelio como la Iglesia la necesitamos para poder comunicarnos en los lugares en los que la gente “está y vive”.

Fue con esta percepción de necesidad, que en 2016 el equipo Galilea_AFM resumió sus convicciones para el servicio en un decálogo del que, a continuación, destacamos tres de sus puntos:

  • Los cristianos bien formados, como testigos y misioneros, debemos ejercer influencia positiva en el mundo digital también a través de nuestro estilo de presencia y de participación en redes y proyectos.
  • Como las herramientas y la tecnología no tienen ideología, convicciones ni creencias, somos las personas que las usamos las que determinamos su intención, utilidad y su sentido.
  • Los cristianos hemos de humanizar también Internet, empapando de valores cristianos nuestras presencias personales o institucionales en la red.
¿Seguimos aprendiendo?

Te dejamos con una de las propuestas que te ofrecemos en el Canal Formación de Galilea_AFM en YouTube. Se trata de un pequeño vídeo en el que Mons. Claudio María Celli nos lanzaba una petición…

Y para esto estamos…

Entre otros aspectos, la razón de ser del equipo humano de Galilea_AFM y de la REDMADI es ayudarnos a crecer en esta consciencia digital comprometida y a descubrir y compartir entre los miembros, oportunidades de proyectos personales o comunitarios para la evangelización marianista digital en Internet.

¿Qué opinas de todo esto?

Nos encantará recibir tus ideas, comentarios y experiencias.

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Por último, si perteneces a CEMI, Fraternidades Marianistas, FMI o SM nos puedes ayudar a dar a conocer y ampliar nuestra “comunidad” de marianistas en Internet: REDMADI · Red Marianista Digital.

 

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